En las organizaciones modernas de las cuales no
escapan las venezolanas, este tema es de diversas tonalidades, pues se estima
que tiene un doble componente que impacta en la productividad de las mismas.
Por un lado, está la cuantificación emocional que el rumor produce en las
esferas proactivas de la organización y por otro, es imprescindible calcular su
impacto económico en la estructura de costos de la organización como ente de
productividad. Este tema va de números y de fórmulas que les saquen de sus
agobios de cuantificación. Hoy toca poner orden a la realidad y sacar
conclusiones útiles: vamos a calcular el C.A.R., o lo que es lo mismo, el Costo
Anual del Rumor en la productividad.
El rumor, que es un tipo de conversación informal dentro de las muchas
conversaciones informales que inundan la actividad diaria de una empresa, tiene
algunos rasgos distintivos: nace en zonas áridas donde escasea el dato, crece
sin tregua, trastoca las ganas de producir, muta sin freno, infecta cuanto toca
y no atajarlo arruina.
Una organización con la confianza interna quebrada,
mensajes obsoletos, anquilosada la escucha y propensa a la propaganda, está poniendo
las simientes para la invasión del rumor en todas las conversaciones y a todos
los niveles, “está colgándose el ancla al
cuello del capitán de la nava y de sus tripulantes”. Si no se ponen los
medios para regular la información, serán los propios empleados los que la
elaborarán a partir de las migajas que la empresa filtre.
Estos son los cuatro pasos para calcular el
impacto del rumor en la productividad:
- Calcular el Tiempo Dedicado al Rumor (T.D.R.): dependiendo de las regiones, la tendencia al rumor difiere (no es lo mismo en Estados Unidos que España o en Venezuela), pero, estimando conservadoramente, se le dedica 20 minutos al día por persona, 100 minutos a la semana, unos 4.500 minutos al año o, lo que es lo mismo, 75 horas al año.
- A continuación calculamos el Costo del Rumor por empleado al año (C.R.E.A). Entonces, C.R.E.A = C.M.H.E. (Costo Medio por Empleado por Hora) * T.D.R. (Tiempo Dedicado al Rumor). El costo medio por empleado, si el actual salario mínimo del mes es de Bs. 15.051,00, será de 62,71 Bs/h.
- De modo que C.R.E.A. = 62,71 Bs/hora * 75 horas/año = 4.703,44 Bs por empleado y año.
- Y finalmente aplicamos la fórmula mágica: C.A.R. (Costo Anual del Rumor) = C.R.E.A. (Costo del Rumor por Empleado y Año) * Nº empleados. Si la empresa cuenta, por ejemplo, con 200 empleados (asumiendo la nómina todos en salario mínimo), la cifra asombra: C.A.R. = 4.703,44 * 200 = 940.687,50 Bs.
Una organización venezolana, como la de este
ejemplo, expuesta al rumor pierde 940.687,50 Bs. al año. Costo que se debe imputar
a la rentabilidad, no a la facturación, de modo que si esta empresa tuviera
unos ingresos de 30 millones de Bolívares y una rentabilidad del 10%, es decir;
3 millones de Bolívares al año, el impacto del rumor supone un escalofriante
10% de las ganancias. Y para dramatizar un poco más el escenario, calculamos la
facturación requerida para contrarrestar el rumor, que viene a ser de 3,19
veces el Costo Anual del Rumor. Hemos pasado de 62,7 Bs/h (un susurro) a tres
millones de Bolívares (un tsunami). Las
cifras se agrandan como las olas; y les aseguro que esto no ya no es solo
rumor.
La gestión de la credibilidad empieza con el modo
en el que se trata la información, es decir; a los empleados, y la información
no es solo poder, sino responsabilidad. Pero esta es otra historia.