El tema del éxito ligado a las emociones me ha apasionado desde hace un tiempo. En su tratado "Inteligencia Emocional" el Doctor Daniel Goleman define la emoción como un acto concebido de acción hacia (del vocablo latino "moción" moverse y el prefijo "e" hacia).
Tal vez un concepto común entre emprendedores y empresas exitosas en las organizaciones actuales, sea el salario y, si a éste le añadimos el ingrediente equilibrante de la emoción podemos construir el tema del salario emocional. Por tanto, no habrá empresas exitosas si la calidad de los emprendedores es pobre y no se encuentran altamente motivados.
Las personas aceptan un empleo pensando en el salario económico, pero solo son exitosas en él si cuentan con un buen salario emocional.
El salario emocional es la parte no económica de los conceptos retributivos de un empleado, utilizada como refuerzo y destinada a satisfacer algunas de sus necesidades personales, familiares y profesionales con el objetivo de mejorar el rendimiento del empleado a partir de su satisfacción.
Entre los ejemplos clásicos de salario conseguimos algunos concedidos en especie que pueden confundirse con el emocional tales como: cesta tickets, seguros médicos, planes de jubilación, entre otros. El salario emocional se confunde muy a menudo con el salario en especie -a veces intencionadamente- porque se tienden a equiparar a complementos de salario dinerario; pero el salario en especie siempre se puede traducir en un beneficio de dinero para el trabajador (p.e. descuentos) y el salario emocional no necesariamente, pues no es aquél su objetivo.
Otros ejemplos podrían ser la igualdad entre padres y madres trabajadores a la hora de acogerse a permisos de paternidad o maternidad o para recoger a sus hijos del colegio, flexibilidad en los horarios de comer, el teletrabajo, la participación en feedback 360°, felicitaciones personalizadas en fiestas navideñas, cumpleaños, etc.
Incluso una cesta de Navidad, a pesar de que ésta puede cuantificarse como dinero. Lo importante, es no incluir productos asociados a la empresa, como logotipos o accesorios para mejorar el desempeño o hacer propaganda empresarial.
Un salario emocional también es la retribución diseñada de manera individualizada y a medida de las necesidades específicas de cada trabajador, el llamado "salario a la carta", aunque no entraremos ahora en la conveniencia de este tipo de salario porque lo que aportan al individuo puede perderse en cohesión organizacional.
El reconocimiento personal de los logros, el sentido de la importancia del trabajo para la sociedad, el refuerzo individual y colectivo pertinente e inmediato, la conciliación de la vida personal y familiar con la profesional,... son todos ejemplos de salarios emocionales.
La retribución emocional actúa como factor motivador para los empleados, mejorando la opinión que tienen de sí mismos y de la empresa para la que trabajan.
Los salarios emocionales, para que sean efectivos, deben ser percibidos como más valiosos por los beneficiarios que un mero aumento de sueldo. Y además deben ser complementarios de las retribuciones dinerarias y en especie básicas, nunca sustitutivos.
Las empresas interesadas en la aplicación de una política retributiva con salarios emocionales deben pensar que no es cómodo y necesariamente barato aplicarla. Sin embargo tiene grandes beneficios cuantificables:
- Mayor productividad: los empleados satisfechos con su vida laboral y que pueden compaginarla con la personal trabajan de manera más eficiente y comprometida con la empresa.
- Índices de rotación menos elevados: tener a los empleados satisfechos les hace más fieles a la empresa. Esto reduce los gastos de selección, nuevas formaciones por admisión y gestión de personal.
- Menor nivel de ausentismo: muchas enfermedades y trastornos que producen bajas laborales o ausencias del puesto de trabajo tienen un trasfondo emocional: acoso laboral, estar quemado, estrés, depresión, ansiedad. Los salarios emocionales adecuados redundan en beneficios psicológicos y reducen las bajas y retrasos.
En estos momentos de crisis, en los cuales es difícil recompensar de manera económica a los trabajadores, se hace más necesario diseñar una política retributiva nueva que incluya un salario emocional, pero no como un remiendo tacaño de circunstancias, sino como un recurso para motivar a los empleados que debería seguir siendo cultivado cuando los momentos difíciles pasen.
Finalmente para obtener el máximo rendimiento entre empleados emprendedores y empresas exitosas, se puede diseñar una estrategia de mejora continua sobre el salario emocional atendiendo a:
- Programas, planes o medidas de igualdad de oportunidades.
- Políticas de conciliación de la vida profesional y personal (horarios laborales no coincidentes con los escolares; horarios flexibles de entrada y salida; jornada continua para poder salir antes del trabajo; teletrabajo con aportación tecnológica y control por parte de la empresa).
- Programas o medidas de apoyo a la paternidad y maternidad.
- Ayudas para el cuidado de familiares dependientes (guarderías).
- Planes de acogida para los nuevos trabajadores.
- Políticas de desarrollo profesional.

